domingo, 19 de abril de 2009

Stress test y otras pendejadas.


Vamos a ver, vamos a ver. Se coge el balance de un banco (que es bastante complejo). Se simula informáticamente que pasa con ese balance si viene lo peor (que nadie sabe lo que es). Si así no aparece quebrado, se le da al banco un Certificado de APTO. Si con lo peor quiebra, se le dan seis meses para que recupere los suspensos y apruebe en la nueva revisión.
Hasta aquí todo perfecto. Inútil (nadie sabe que es lo peor y mucho menos el efecto que eso tiene sobre su balance) pero puede servir para que el regulador tenga una radiografia del banco en cuestión.
Pero el problema viene con el compromiso de publicar las calificaciones el próximo 4 de mayo.
Si aprueban todos, el mercado lo verá como una farsa y no habrá servido para reafirmar la confianza, que es el objetivo de las pruebas.
Si suspende alguno, los seis meses para aprobar se convertirán en 6 minutos, que es lo que tardará la bolsa en hundir al banco suspendido, lo que provocará la perdida de confianza y el desanimo: justo lo que se quiere evitar.
La salida mas normal será un aprobado general con algún tirón de oreja, pero sin hacer sangre. Pero en estos tiempos, puede pasar cualquier cosa.
El manejo de la industria financiera requiere un tratamiento mas cuidadoso que los de cualquier otra industria, porque a diferencia de la industria (digamos zapatera) lo que hay en sus almacenes no son zapatos, sino .. el dinero de los demás. ¡Pendejos!

Giovanni Drogo

No hay comentarios: